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Una alimentación poco saludable hace que nuestro sistema inmunológico sea agresivo


Una dieta alta en grasas y calorías hace que el sistema inmunitario sea más agresivo

La dieta en las naciones industrializadas modernas a menudo es demasiado alta en grasas y calorías. La propagación de problemas de salud como la obesidad y la diabetes está aumentando en consecuencia. Hasta ahora, los efectos de la nutrición poco saludable en la defensa inmune han permanecido poco claros. Según un estudio reciente, la dieta alta en grasas y en calorías desencadena una respuesta del sistema inmunitario similar a la de una infección bacteriana y provoca un aumento de las reacciones inflamatorias a largo plazo.

El equipo de investigación internacional dirigido por científicos de la Universidad de Bonn ha demostrado que una alimentación poco saludable no solo activa el sistema inmunitario a corto plazo, sino que también hace que las defensas del cuerpo sean más agresivas a largo plazo. Tanto tiempo después de cambiar a alimentos saludables, la inflamación ocurre más rápido. Esto promueve directamente el desarrollo de arteriosclerosis y diabetes. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista especializada "Cell".

Incremento inesperado de las células inmunes.

Como parte del estudio, los investigadores dieron a los ratones una llamada "dieta occidental" durante un mes que era alta en grasas, alta en azúcar y baja en fibra. Como resultado, los animales desarrollaron "una inflamación masiva en todo el cuerpo, casi como después de la infección por bacterias peligrosas", según la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität Bonn.

Según Anette Christ, investigadora postdoctoral en el Instituto de Inmunidad Innata de la Universidad de Bonn, "la dieta poco saludable condujo a un aumento inesperado de algunas células inmunes en la sangre". Esto es una indicación de la participación de células precursoras en la médula ósea en el proceso inflamatorio.

Gran cantidad de genes activados

En investigaciones adicionales, los investigadores aislaron y analizaron las células precursoras de las células inmunes de la médula ósea de los ratones para comprender mejor los cambios. Los estudios genómicos en realidad mostraron que la dieta occidental activó una gran cantidad de genes en las células progenitoras, informa el Dr. Prof. Joachim Schultze del Instituto de Ciencias Médicas y de Vida (LIMES) de la Universidad de Bonn y el Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE).

Reprogramación genética a largo plazo

Entre los genes activados se encontraban, entre otras cosas, predisposiciones hereditarias para su multiplicación y maduración, y la "comida rápida lleva al cuerpo a reclutar rápidamente una fuerza de lucha enorme y poderosa", dice el profesor Schultze. Si a los ratones se les ofreció la típica dieta de cereales durante otras cuatro semanas, la inflamación aguda desaparecería, pero la reprogramación genética de las células inmunes se mantuvo.

"Incluso después de estas cuatro semanas, muchos de los genes que se habían activado durante la fase de comida rápida todavía estaban activos", dijeron los investigadores de la Universidad de Bonn.

El sistema inmunitario tiene memoria

Solo recientemente, según el profesor Dr. Eicke Latz, jefe del Instituto de Inmunidad Congénita de la Universidad de Bonn y científico de la DZNE, sabía que "el sistema inmune innato tiene memoria". Después de una infección, las defensas del cuerpo permanecen en una especie de estado de alarma, para que puedan reaccionar más rápidamente ante un nuevo ataque. lata. Este proceso, conocido como "entrenamiento inmune innato", no fue provocado en los ratones por una bacteria, sino por una dieta poco saludable.

"Sensor de comida rápida" identificado

En su estudio, los científicos incluso pudieron identificar el "sensor de comida rápida" en las células inmunes que es responsable del efecto, según la Universidad de Bonn. Sobre la base de un examen de las células sanguíneas en 120 sujetos de prueba, se podría demostrar que el sistema inmune innato muestra un efecto de entrenamiento particularmente fuerte en algunos sujetos de prueba. Los estudios genéticos han demostrado que está involucrado un llamado inflamasoma.

Inflammasoma activado por ciertos ingredientes alimenticios.

Como sensores del sistema inmune innato, los inflamasomas reconocen sustancias nocivas y posteriormente liberan sustancias mensajeras altamente inflamables, explican los científicos. El inflamasoma identificado es activado por ciertos ingredientes alimenticios, lo que tiene consecuencias a largo plazo además de la reacción inflamatoria aguda. Según los investigadores, esto cambiará la forma en que se empaqueta la información genética.

Cambios epigenéticos a través de la dieta.

Los hilos de ADN con la información genética están envueltos alrededor de proteínas y muy enredados, por lo que muchos genes no pueden leerse en el ADN; simplemente son demasiado difíciles de acceder, explican los científicos. La dieta poco saludable conduce al hecho de que algunas de estas partes de ADN normalmente ocultas se desenrollan y hacen que las áreas del material genético sean más fáciles de leer a largo plazo. Estos llamados cambios epigenéticos son provocados por el inflamasoma, explica el profesor Latz. Como resultado, el sistema inmunitario ya responde a pequeños estímulos con respuestas inflamatorias más fuertes.

Mayor riesgo de diabetes, arteriosclerosis, accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos.

La respuesta inflamatoria cambiada acelera dramáticamente el desarrollo de enfermedades vasculares o diabetes tipo 2, según los científicos. Por ejemplo, en la arteriosclerosis, la reacción inflamatoria promueve el crecimiento de depósitos vasculares típicos (las llamadas placas). Si las placas se vuelven demasiado grandes, se abren de golpe, son arrastradas por el torrente sanguíneo y pueden bloquear otros vasos, lo que en el peor de los casos puede provocar un derrame cerebral o un ataque cardíaco, explican los científicos.

Dramáticas consecuencias de una alimentación poco saludable.

Según los resultados de los investigadores, la desnutrición muestra consecuencias dramáticas a largo plazo. Según el profesor Latz, este hallazgo tiene una enorme relevancia social. La esperanza de vida promedio en los países occidentales ha aumentado constantemente en los últimos siglos, pero esta tendencia solo se está rompiendo por primera vez. Los que nacen hoy probablemente vivirán en promedio más bajo que sus padres, aunque la mala nutrición y muy poco ejercicio juegan un papel decisivo en esto, según los expertos.

Según el profesor Latz, los principios básicos de una dieta saludable deben convertirse en una materia escolar aún más que hoy, ya que los niños solo pueden ser inmunizados contra las tentaciones de la industria alimentaria en una etapa temprana antes de que se desarrollen las consecuencias a largo plazo. Hoy, los niños tienen la opción de elegir lo que comen todos los días y "debemos permitirles tomar una decisión consciente sobre su dieta", concluyó el experto. (fp)

Autor y fuente de información

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